Del "Dasein" como estancia

Un ensayo de traducción

Rafael Capurro

  
 
 


Este breve ensayo de traducción del término heideggeriano "Dasein" fue escrito en febrero de 2011 como preparación a un seminario "En torno a Heidegger" en la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras, en Monterrey, 7 - 9 de marzo de 2011. Los textos (pdf) para este seminario se encuentran aquí. Unos meses más tarde un amigo me llamó la atención a la obra del filósofo argetino Rodolfo Kusch (1922-1979) quién ha analizado la diferencia entre 'ser' y 'estar'. Queda para el futuro una comparación entre ese ensayo y el pensamiento de Kusch.



Somos estando.

En la estancia las cosas tienen su ser. Un árbol por ejemplo, es un árbol en la estancia. Es ésta la que hace posible que las cosas sean lo que son.

Esto nos da que pensar a los que estamos en este estar como un ser, es decir, como algo más durable que la mera estancia, una meta-estancia, por así decirlo. Con esto podemos transformar la estancia en un objeto de intercambio. Podemos vender y comprar el tiempo y el lugar que somos estando. Pero la estancia misma sigue siendo estancia aunque la tratemos como siendo o como esencia. La estancia precede a la esencia en el sentido de que la posibilita no siendo ella misma entonces de carácter esencial sino estancial. El ser humano es estanciero, lo que no se identifica con tener una estancia y usufructuarla, incluyendo en dicho usufructo el ser propio y ajeno y el ser de las cosas que son pero no están.

La posibilidad de percibir esta diferencia entre esencia y estancia, o entre ser y estar, es lo que diferencia a este modo de ser de los seres que meramente son o de los que, como todo ser vivo, estando no perciben esta diferencia como tal. Esta diferencia nos da que pensar porque es a causa de ella que percibimos no sólo qué sino, sobre todo, quiénes somos. El ser alguien se funda en el percibir dicha diferencia. ¿Por qué? Porque al percibirla notamos la singularidad de todo estar, su carácter irremplazable e inesencial, su mero estar el cual parece en muchas ocasiones ser idéntico a la estancia de otros estancieros. La educación tiene como tarea el cuestionar esta ilusión ayudando al otro a que perciba su propia estancia. La estancia hace posible las estancias en tanto que estas son vistas como tales y en su diferencia con las esencias.

La percepción de la diferencia entre estancia y esencia tiene lugar en el lenguaje.El lenguaje es la estancia del ser. En el lenguaje las cosas nos dicen lo que son. En la vida diaria hablamos sobre ellas y casi sin percibirlo hablamos también de la estancia como una cosa más, como si la estancia fuera una esencia. La esencia nos permite olvidarnos de la estancia, hacer como si la estancia no estuviera o no ‘fuera’ una estancia. ¿Pero qué es entonces la estancia si no es esencia? ¿Cómo hablar de algo si no es hablando de lo que es, es decir, de su esencia? ¿No dijimos que el lenguaje ‘es’ la estancia del ser? ¿Qué sentido tiene ese ser estancia que nos permite ver y tratar a la estancia como siendo pero al mismo tiempo diciendo y siendo / estando en la diferencia entre esencia y estancia?

Cuando nos olvidamos de la diferencia y sólo vemos a la estancia como esencia nos transformamos de estancieros en esencieros. Creemos que somos cuando, en verdad, estamos.


Ultimos cambios: 7 de junio de 2011



     

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