Del "Dasein" como estancia

Un ensayo de traducción

Rafael Capurro

  
 
 


Este breve ensayo de traducción del término heideggeriano "Dasein" fue escrito en febrero de 2011 como preparación a un seminario "En torno a Heidegger" en la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras, en Monterrey, 7 - 9 de marzo de 2011. Los textos para este seminario se encuentran aquí.

Unos meses más tarde un amigo argentino, el filósofo Carlos Cullen, me mencionó la obra de
Rodolfo Kusch (1922-1979) quién ha analizado la diferencia entre 'ser' y 'estar'. Sobre Rodolfo Kusch ver aquí.

En el "Vocabulaire européen des Philosophies. Dictionnaire des intraduisibles" (Paris 2004) editado por Barbara Cassin, escribe Alfonso Correa Motta (Universidad Nacional de Colombia) en el artículo "Espagnol: La singularité espagnole: le doublet "ser" / "estar" (p. 390-399), haciendo referencia a Carlos Cullen ("Ser y estar. Dos horizontes para definir la cultura" en: Stromata 34, Buenos Aires 1978, p. 43-52):

"Le véritable dépassement de l'horizon du ser (une approche de la culture non plus proto-ontologique mais pré-ontologique, selon Cullen) ne peut venir que d'un nouvel horizon, celui du estar. Il s'agit de la "signification obtenue pour l'homme et son activité à partir du noyau vital qui s'impose "comme pur et simple estar, rien de plus" [como mero estar, no más]" (ibid., p. 50). À une conception temporelle et historique de la culture, cet horizon oppose le sol (suelo) comme principal référent. Il donne doc lieu à une "géo-culture", expression de l'enracinement (arraigo) dans ce sol, fondée sur la "grande histoire" - celle du provisoire et de l'immédiat -, dont le "sujet n'est autre que le peuple (p. 51). Il s'agit aussi d'une culture caractérisée par sa négativité, car elle se doit de rejetet la codification des actions humaines, dominante jusqu'à présent.
Cet horizon du estar n'est pas une simple construction théorique pour Cullen. Il s'agit en fait de celui "qui est en vigueur dans "l'Amérique profonde", l'Amérique qui est en deçà de tout effort pour être occidentale, qui est en train de phagocyter lentement l'effort d'être, c'est-à-dire qui nous apprend à lire les événements à partir du sol, à inscrire l'histoire dans le estar, à attendre en étant déjà le fruit [es el vigente en la "América profunda", la que está mas acá de todo esfuerzo por ser occidentales, la que lentamente va fagocitando el esfuerzo por ser, es decir, nos va enseñado a leer los acontecimientos desde el suelo, inscribir la historia en el estar, esperar estando el fruto]" (ibid. p. 52)" (p. 397-98)


Alfonso Correa Motta hace alusión inmediatamente a Juan Carlos Scannone ("Un nuevo punto de partida para la  filosofía latinoamericana" en: Stromata 1980, p. 25-47) así como a Rodolfo Kusch,

"le véritable inspirateur de la "philosophie latinoaméricaine", ce penseur s'est surtout interessée, dans sa vaste production, aux problématiques concernant la culture et l'identité du peuple améridien. Il avouera pourtant, à la fin de sa vie, que c'est le concept du estar comme de quelque chose d'antérieur au ser et qui possède la signification profonde de l'advenir [De ahí el concepto de estar. Me ha obsediado durante toda mi producción. Se trata del estar como algo anterior al ser y que tiene como significación profunda el acontecer] ("Dos reflexiones sobre la cultura", 1975 in C. Cullen, 1978, p. 44, n.5). C'est donc chez R. Kusch qu'on trouve, pour la première fois (dans América profunda, paru en 1962), la doctrine de l'antériorité du estar par rapport au ser. C'est lui aussi qui forge une bonne partie des dichotomies (inculture / culture, puanteur / pureté, Amérique profonde / Occident, etc.) qui serviront à lui donner un contenue et à en exprimer les conséquences. Tout comme pour ses héritiers, ce domaine du estar (censé être plus originaire et authentique) s'enracine selon Kusch dans une conception du monde propre à l'Amérique latine, dont les traits principaux se trouvent déjà dans les civilisations précolombiennes." (p. 398)

Ver mi análisis de la relación entre lo privado y lo público con referencia a la la diferencia entre ser y estar en las civilizaciones precolombinas: Aspectos culturales de la privacidad en un mundo digitalmente globalizado (2013).

Este texto fue publicado en: Cuadernos de políticas culturales: Indicadores Culturales 2014. Sáenz Peña: Universidad Nacional de Tres de Febrero (EDUNTREF), 2015, 73-74.





Somos estando.


En la estancia las cosas tienen su ser. Un árbol por ejemplo, es un árbol en la estancia. Es ésta la que hace posible que las cosas sean lo que son.

Esto nos da que pensar a los que estamos en este estar como un ser, es decir, como algo más durable que la mera estancia, una meta-estancia, por así decirlo. Con esto podemos transformar la estancia en un objeto de intercambio. Podemos vender y comprar el tiempo y el lugar que somos estando. Pero la estancia misma sigue siendo estancia aunque la tratemos como siendo o como esencia. La estancia precede a la esencia en el sentido de que la posibilita no siendo ella misma entonces de carácter esencial sino estancial. El ser humano es estanciero, lo que no se identifica con tener una estancia y usufructuarla, incluyendo en dicho usufructo el ser propio y ajeno y el ser de las cosas que son pero no están.

La posibilidad de percibir esta diferencia entre esencia y estancia, o entre ser y estar, es lo que diferencia a este modo de ser de los seres que meramente son o de los que, como todo ser vivo, estando no perciben esta diferencia como tal. Esta diferencia nos da que pensar porque es a causa de ella que percibimos no sólo qué sino, sobre todo, quiénes somos. El ser alguien se funda en el percibir dicha diferencia. ¿Por qué? Porque al percibirla notamos la singularidad de todo estar, su carácter irremplazable e inesencial, su mero estar el cual parece en muchas ocasiones ser idéntico a la estancia de otros estancieros. La educación tiene como tarea el cuestionar esta ilusión ayudando al otro a que perciba su propia estancia. La estancia hace posible las estancias en tanto que estas son vistas como tales y en su diferencia con las esencias.

La percepción de la diferencia entre estancia y esencia tiene lugar en el lenguaje.El lenguaje es la estancia del ser. En el lenguaje las cosas nos dicen lo que son. En la vida diaria hablamos sobre ellas y casi sin percibirlo hablamos también de la estancia como una cosa más, como si la estancia fuera una esencia. La esencia nos permite olvidarnos de la estancia, hacer como si la estancia no estuviera o no ‘fuera’ una estancia. ¿Pero qué es entonces la estancia si no es esencia? ¿Cómo hablar de algo si no es hablando de lo que es, es decir, de su esencia? ¿No dijimos que el lenguaje ‘es’ la estancia del ser? ¿Qué sentido tiene ese ser estancia que nos permite ver y tratar a la estancia como siendo pero al mismo tiempo diciendo y siendo / estando en la diferencia entre esencia y estancia?

Cuando nos olvidamos de la diferencia y sólo vemos a la estancia como esencia nos transformamos de estancieros en esencieros. Creemos que somos cuando, en verdad, estamos.


Ultimos cambios:10 de febrero de 2015



     

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