JOSEPH WEIZENBAUM:

UN PARRESIASTES EN LA ERA DIGITAL

 

Rafael Capurro


Traducción al castellano de la keynote en la CEPE/IACAP (Computer Ethics: Philosophical Enquiry / International Association for Computing and Philosophy) Joint Conference 2021: The Philosophy and Ethics of Artificial Intelligence,  Hamburgo, Alemania, 5-9 de julio de 2021 con motivo de serme otorgado el INSEIT (International Society for Ethics and IT) / Joseph Weizenbaum Award in Information and Computer Ethics, 2021.

Texto en inglés.



 

    


INTRODUCCIÓN


¿Quién es Joseph Weizenbaum? Nació en Berlín el 8 de enero de 1923. Fue al colegio Luisenstädtisches Realgymnasium. En 1936 Joseph, su hermano Heinrich (1921-2005) y sus padres Jechiel y Henriette huyeron a USA del terror antisemita de la Alemania nazi. Joseph estudió matemática en la Wayne State University en Detroit y trabajó como meteorólogo para la US Army desde 1942 hasta 1945. Después de finalizar su grado de Master en 1950, trabajó como ingeniero de sistemas en el Computer Development Laboratory de la General Electric Corporation. Alan Turing formuló su test en 1950 y John McCarthy usó el término “artificial intelligence” en relación con el tema de “máquinas pensantes” (“thinking machines”) en la Dartmouth Conference en 1955.

En 1963 Joseph Weizenbaum fue nombrado profesor asociado y en 1970 profesor de Computer Science en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Entre 1964 y 1966 creó ELIZA, un programa computacional para procesar el lenguaje natural basado en un script llamado DOCTOR que simulaba una entrevista psiquiátrica en el estilo conversacional del psicólogo Carl Rogers. El nombre Eliza se refiere a Eliza Doolittle en el romance “Pygmalion” (1913) de George Bernard Shaw, conocido también como “The Flower Girl” en el musical “My Fair Lady” con Julie Andrews y Rex Harrison de 1956.

Entre 1966 y 1976,
el año de publicación de "Computer Science and Human Reason: From Judgement to Calculation" (Weizenbaum 1976), se fue volviendo cada vez más éticamente escéptico con respecto a la tecnología computacional no sólo porque, como él mismo lo indica, ELIZA fue tomada en serio por los psiquiatras en lugar de entenderla como un ejemplo de un diálogo con la computadora, sino también debido al impacto de esta tecnología en la guerra de Vietnam (Weizenbaum 1984). A sus colegas de Stanford Bruce C. Buchanan, Joshua Lederberg y en especial a John McCarthy no les gustó el libro y escribieron reseñas críticas (Buchanan, Lederberg, McCarthy 1976). En su respuesta a la reseña de McCarthy escribe Weizenbaum:

“Finalmente, McCarthy afirma que “el pensamiento filosófico y moral nunca ha encontrado un modelo del hombre que conecte en forma plausible las creencias humanas con el mundo físico.” Solamente alguien que haya dominado la totalidad de la literatura filosófica y moral tendría la autoridad para decir esto. ¡Qué humildad casi divina! La distancia que separa a John McCarthy de Joseph Weizenbaum sólo puede ser medida por los desafíos que estos dos se lanzan uno al otro. McCarthy desafía a Weizenbaum: “¡Muéstrame un camino de conocimiento además de la ciencia!” y Weizenbaum le responde: “¿Puede haber otro camino hacia un modelo auténtico del hombre que no incluya y esté fundado finalmente en un pensar filosófico y moral?” No es de extrañar que hablamos uno por encima del otro.” (Weizenbaum 1976a, 28)

Weizenbaum se convierte de Saulo en Pablo o, como el mismo dice, en un “herético” (“Ketzer”) o “disidente” (“Dissident”) académico. Este cambio tiene raíces en su historia personal en Alemania y en lo que él llama “judaísmo antisemita” (“Jewish antisemitism”), es decir, la hostilidad de los judíos alemanes hacia los a menudo más pobres o muy tradicionales compañeros creyentes de Europa oriental. Weizenbaum llevó esta experiencia a los Estados Unidos. Confrontado con el racismo, se hizo un aliado de las personas de raza negra (Weizenbaum 1984, Weizenbaum 1987). 

¿Quién es Joseph Weizenbaum? Es un parresiastes en la era digital.

 

SER UN PARRESIASTES

 

Uso el concepto de parresiastes en el sentido analizado por Michel Foucault en sus conferencias en la University of California at Berkeley con el título: “Discurso y verdad: la problematización de la parresía” (Foucault 1983). ¿Quién es un parresiastes?

El parresiastes — y en la tradición política griega es importante tomar nota de la diferencia de género — es aquél que dice una verdad que puede ser peligrosa para él. ¿Cómo puede estar seguro el otro de que el hablante ‘dice la verdad’? ¿Y cómo puede estar él o ella seguro de que lo que el hablante cree ser la verdad, de hecho lo sea? La primera pregunta fue importante en Grecia. La respondieron, según Foucault, Plutarco y Galeno. La segunda es moderna. Pertenece a una cultura basada en la libertad de expresión en sentido de un derecho universal a comunicar a diferencia de un derecho individual. Parresía en la tradición occidental es característica del estilo directo mientras que en el Lejano Oriente predomina la tradición del estilo indirecto (Capurro 2010).

"Computer Power and Human Reason: From Judgement to Calculation" es un título parresiástico, es decir, provocativo en el sentido de invocar o desafiar lo que puede ser y de hecho fue visto por los colegas de Stanford como una distorsión, una exageración, y al final, paradójicamente, como irracional. Weizenbaum cuestiona la forma de poder de la razón humana computacional en nombre de la razón humana como capacidad de juzgar y criticar sus ambiciones y obsesiones. Él manifiesta claramente su verdad parresiástica en nombre de una autocomprensión de los seres humanos, menos poderosa pero no por eso menos importante, que se preguntan a sí mismos sobre su humanidad. La razón humana entendida en contraposición a la razón computacional es aquella que permanece oculta cuando la perspectiva computacional es dada por sentado como siendo la verdad sobre la razón humana y sobre el ser humano mismo.

Weizenbaum cambia de perspectiva pasando del lenguaje computacional así como del lenguaje como algo que ha de ser dominado por la computación, a la pregunta ética sobre quién y no qué somos. Este cambio le permite ver a la computación como reduccionista con todos los problemas que incluye cualquier tipo de reduccionismo si no es juzgado como tal. Esto ocurre cuando el juicio transformado a nivel de la computación no puede ser visto como tal. La identidad borra la diferencia. Razón como computación se torna en razón siendo computación. Weizenbaum cuestiona el significado inherente tanto en esta como en cualquier otro tipo de identidad expresando abiertamente la verdad sobre esta diferencia. Esto lo dice en forma parresiástica en el último párrafo de su libro de la manera siguiente:

“Si un maestro, o cualquier persona, ha de ser un ejemplo de integridad para otros, tiene que hacerlo en primer lugar luchando por serlo. Sin el coraje de confrontar tanto el mundo interno como los mundos externos propios, es imposible lograr esa totalidad. La razón instrumental sola no puede logarlo. En esto consiste precisamente la diferencia crucial entre el ser humano y la máquina. A fin de ser una totalidad el hombre tiene que ser para siempre un explorador de ambas realidades, la interior y la exterior. Su vida está llena de riesgos que tiene que tener el coraje de aceptar porque, como en el caso de un explorador, así aprende a confiar en sus propias capacidades de soportar y de superar. ¿Qué significaría hablar de riesgo, coraje, confianza, resistencia y superación cuando uno habla sobre máquinas?” (Weizenbaum 1976, 280)

Weizenbaum tomó conciencia de la diferencia entre la “vida interna” de la gente y un programa en una computadora que es la diferencia ética fundamental entre quién y que (Capurro et al. 2013).

La primera frase de su Prefacio no es menos parresiástica:

“Este libro es sólo nominalmente sobre computadoras. En un sentido importante la computadora es usada aquí meramente como un vehículo para mover ciertas ideas que son mucho más importantes que las computadoras.” (Weizenbaum 1975, ix)

Al final del capítulo 8 hace hace más explícito este mensaje:

“Ha habido muchos debates sobre “Las computadoras y la mente” (“Computers and Mind”). La conclusión que yo saco aquí es que los asuntos relevantes no son ni tecnológicos ni matemáticos, sino éticos. Ellos no pueden ser expresados por medio de preguntas que comienzan con “puede” (“can”). Los límites de la aplicabilidad de las computadoras sólo pueden ser formulados en términos de “debería” (“oughts”). Lo que emerge como la intuición más elemental es que si no tenemos ninguna manera de hacer sabias (“wise”) a las computadoras, no deberíamos encargarles ahora tareas para las que se necesita sabiduría (“wisdom”). (Weizenbaum 1975, 227; Weizenbaum 1987; Capurro 1995, 95)

Si fuéramos capaces de hacer máquinas no sólo inteligentes sino sabias, habrían mutado en otra especie como lo imaginó  Stanisław Lem en su novela "Golem XIV" (Lem 1984; Capurro 1995, 81). Enfrentadas con la estupidez del Pentágono — el complejo militar-industrial-digital actual— tratando de instrumentalizar a las supercomputadoras Golem —un acrónimo para "Governments Lamentable Expense of Money"— y Brave Annie, se llega un conflicto. El profesor A. Hyssen dice que “la inteligencia más alta” (“highest intelligence”) no puede ser “el esclavo más humilde” (“humblest slave”) y el general S. Walker intenta dañar a Supermaster cuando este declara que “los problemas geopolíticos no son nada comparados con los ontológicos y que la mejor garantía de la paz es el desarme universal.” (Lem 1984, 21; Capurro / Marsiske 2012, 28-29).

 

APRENDIENDO DE JOSEPH WEIZENBAUM

 

Siguiendo los caminos del pensar en Joseph Weizenbaum y Hubert Dreyfus, he sugerido que este tipo de cibermitología o cibergnosis tiene una raíz antropológica buscando llenar el vacío dejado por la metafísica de las “inteligencias superiores” o “intelligentiae separatae” haciendo de intermediarios entre los seres humanos y Dios (Capurro 1995, 78-96). ¿Separadas de qué? De la materia y de la muerte, por cierto. “¡Bueno! Yo he visto a menudo un gato sin una sonrisa” pensó Alice; “¡pero una sonrisa sin un gato es la cosa más curiosa que he visto en mi vida!” (Carroll 1960, 91; Capurro 1993).

Dos años después de la publicación de "Computer Power and Human Reason" en una contribución al libro editado por Michael L. Dertouzos y Joel Moses "The Computer Age: A Twenty-Year View" con el título "Once More: The Computer Revolution" — algunos tomaron conciencia “una vez más” en 1979 de la revolución computacional — Weizenbaum escribe:

“¿Quién es el beneficiario de nuestro progreso tecnológico del que se ha hecho tanta publicidad y quiénes son las víctimas? ¿Qué límites tendríamos que imponer nosotros, el público en general y los científicos e ingenieros en particular, a la aplicación de la computación en los asuntos humanos? ¿Cuál es el impacto de la computación no sólo en las economías del mundo o en la capacidad de guerra de las naciones etc. sino en la imagen propia de los seres humanos y en la dignidad humana? ¿Qué fuerza irreversible pone en juego nuestra adoración de la alta tecnología, simbolizada en la forma más fuerte por la computadora? ¿Será así que nuestros hijos puedan ser capaces de vivir en el mundo que estamos construyendo aquí y ahora? Mucho depende de las respuestas a estas preguntas.” (Weizenbaum 1979, 457)

Las preguntas de Weizenbaum en 1979 fueron tema en un artículo "Sobre ética de la computación. Problemas éticos de la sociedad de la información” (Capurro 1987). Fue una de mis primeras reflexiones sobre ética de la tecnología de la información y la primera sobre Weizenbaum. La ética de la computación (“computer ethics”) era un tema emergente y no parecía muy relevante. Sus orígenes se encuentran en el libro de Norbert Wiener "The Human Use of Human Beings" (Wiener 1950; Bynum 2008).

Ordené las preguntas propuestas por Weizenbaum bajo los títulos “La computadora y la responsabilidad”, “Privado y público”  y “La computadora y el poder.” En “La computadora y la responsabilidad” me referí al libro de Sherry Turkle “The Second Self” (Turkle 1984) sobre el impacto de las computadoras en la autocomprensión humana. En aquella época la privacidad era un tema discutido especialmente en Alemania con el concepto de protección de datos. Mencioné a Hannah Arendt (Arendt 1983) y también a Stephan Schwarz (Schwarz 1979) que me había invitado en 1985 a dar una conferencia sobre "Moral issues of Information Science" en el Royal Institute of Technology Library de Estocolmo (Capurro 1985). Schwarz estaba intrigado por mi investigación sobre cuestiones éticas de la información y la comunicación científica (Capurro 1981) y en especial por un artículo escrito en colaboración con el abogado Gert Runge que trataba sobre asuntos éticos y legales de la protección de datos en el que habíamos citado a Schwarz (Runge / Capurro 1982). Para mí era evidente que una futura ética de la computación tendría que tratar este asunto (Capurro 1987, 265). Finalmente, el tema “La computadora y el poder” estaba en el centro del pensamiento de Weizenbaum. Él prevenía sobre el peligro de un poder computacional centralizado, particularmente en el caso de estados totalitarios. La así llamada revolución computacional no era necesariamente un progreso hacia lo mejor sino que podría traer consigo efectos reaccionarios.

La pregunta de Weizenbaum sobre quiénes son los beneficiarios y quiénes las víctimas “de nuestro progreso tecnológico del que se ha hecho tanta publicidad” me abrió los ojos con respecto a los temas éticos del poder computacional en el así llamado Tercer Mundo. Aludí a la exclusión del “otro” refiriéndome a la obra fundacional de Emmanuel Lévinas “Totalidad e infinito: un ensayo sobre la exterioridad” (Lévinas 1969; Capurro 1987, 268). Todos estos temas concernían no sólo a una deontología para expertos en computación sino que eran temas éticos de la tecnología de la información para la sociedad en su totalidad. Ambos aspectos estaban en el centro del pensamiento de Weizenbaum así como en su compromiso público como parresiastes en la era digital.

Hans Jonas puso el tema de la responsabilidad en el centro de su libro “El imperativo de la responsabilidad: En búsqueda de una ética para la era tecnológica” (Jonas 1979). A nivel internacional, los temas éticos de la información y la comunicación fueron tematizados en el controvertido MacBride Report "Many Voices – One World" (MacBride 1980). Quince años después, ITU y UNESCO organizaron el World Summit on the Information Society (WSIS).

En 1988 escribí un artículo sobre “La responsabilidad del pensar” en relación con temas de la inteligencia artificial a los que aludía Weizenbaum y que fueron tratados también por científicos y filósofos como Humberto Maturana y Francisco Varela, Terry Winograd y Fernando Flores, Günther Anders, Margaret Boden, Hubert Dreyfus, y Christiane Floyd (Capurro 1988). La científica de la computación austríaca Christiane Floyd y Weizenbaum fueron co-fundadores del Forum Computer Scientists for Peace and Social Responsibility ("Forum InformatikerInnen für Frieden und gesellschaftliche Verantwortung," FIfF) en 1984.

En 1978 Christiane Floyd fue nombrada profesora titular de software engineering de la Universidad Técnica de Berlin. Fue la primera mujer profesora en computer science en Alemania. Ella planteó la pregunta sobre los límites de un uso responsable de computadoras (Floyd 1985) y propuso, en un artículo fundacional en 1982, la siguientes


Guías éticas para el diseño – Una sugerencia

Ethical Guidelines for Design – A Suggestion

 

Observa una medida humana

Observe a human measure


Coloca a los seres humanos por encima de la tecnología

Place humans above technology


Alienta la comunidad entre los seres humanos

Foster community between human beings


Habilita a los seres humanos para actuar con responsabilidad

Enable humans to act responsibly


Usa la tecnología para promover la vida

Use technology to promote life


Respeta la naturaleza corporal humana

Respect human bodily nature


Mejora la potencialidad y las facultades humanas

Enhance human potential and faculties


Haz reivindicaciones veraces sobre la tecnología

Make truthful claims about technology


Fortalece la autonomía humana

Strengthen human autonomy


Enriquece el trabajo humano

Enrich human work


(Floyd 1992/2011, 54)


Weizenbaum, Christiane y yo nos encontramos en una conferencia organizada por el Instituto de Informática de la Universidad de Zürich en 1992 con motivo de la creación de un grupo “Informatics and Society” de la Swiss Informatics Society. Weizenbaum trató de la pregunta: “¿Por qué un pensamiento crítico en la informática?
("Warum kritisches Denken in der Informatik?") y dijo: „Es asombroso que esta pregunta tenga que hacerse” ("Es ist erstaunlich, dass die Frage überhaupt gestellt werden muss") (Weizenbaum 1992, 1; Weizenbaum 1987; Capurro 1992).

 

CONCLUSIÓN


Joseph Weizenbaum regresó a Alemania en 1996, el país y la lengua que él y su familia se vieron forzados a abandonar. Esto fue para él, creo, una katharsis existencial y académica que tuvo un gran impacto no sólo en la comunidad de la ciencia de la computación sino también en el dominio público en este país que era también su país. Él les dio a los científicos de la computación, a los políticos y al público palabras críticas sobre libertad y responsabilidad llamando la atención sobre los peligros posibles de la tecnología de la información hasta su muerte en 2008 (Weizenbaum 2001).

Fue honrado con el Orden del Mérito de la República Federal de Alemania (Großes Bundesverdienstkreuz) en 2001 y fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Alemana de Informática en 2003. Recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Hamburgo en 2003  (Oberquelle 2003). El Weizenbaum Institute for the Networked Society (Deutsches Internet-Institut) fue creado en Berlin en 2017. Él está entre nosotros.

Agradezco al Jurado de INSEIT por este premio y agradezco a Joseph Weizenbaum por haber dado a “airy nothing”, es decir a mi pensamiento sobre ética y tecnología de la información "a local habitation and a name." (W. Shakespeare, A Midsummer Night's Dream, Act V, Scene 1)

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS


Arendt, Hannah (1983). Vita activa oder vom tätigen Leben. München: Piper.


Buchanan, Bruce C., Lederberg, Joshua, McCarthy, John (1976).
Three Reviews of J. Weizenbaum's Computer Power and Human Reason. Stanford University, Computer Science Department.

Online: https://apps.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a044713.pdf

 

Bynum, Terrell (2008). Computer and Information Ethics. In: Stanford Encyclopedia of Philosophy Archive.

Online: https://plato.stanford.edu/archives/win2014/entries/ethics-computer/

 

Capurro, Rafael (1981). Zur Frage der Ethik in Fachinformation und -Kommunikation. En: Nachrichten für Dokumentation 32, 9-12.

Online: http://www.capurro.de/infoethik81.html

 

Capurro, Rafael (1985). Moral Issues in Information Science. En: Journal of Information Science, 11, 113-123.

Online: http://www.capurro.de/moral.htm

 

Capurro, Rafael (1987). Zur Computerethik. Ethische Fragen der Informationsgesellschaft. En: Hans Lenk and Günter Ropohl (Eds.): Technik und Ethik. Stuttgart: Reclam, 259-273.

Online: http://www.capurro.de/computerethik.html

 

Capurro, Rafael (1988). Die Verantwortbarkeit des Denkens. Künstliche Intelligenz aus ethischer Sicht. En: Forum für interdisziplinäre Forschung 1, 15-21.

Online: http://www.capurro.de/verantwortbarkeit.html

 

Capurro, Rafael (1993). Ein Grinsen ohne Katze. Von der Vergleichbarkeit zwischen 'künstlicher Intelligenz' und 'getrennten Intelligenzen'. En: Zeitschrift für philosophische Forschung 47, 93-102.

Online: http://www.capurro.de/grinsen.html

 

Capurro, Rafael (1992). Informatik: Von der Technokratie zur Lebenskunst. En: Publikation der Vorträge zur Gründungsversammlung der Fachgruppe Informatik und Gesellschaft der Schweizerischen Informatiker Gesellschaft. Zürich.

Online: http://www.capurro.de/zuerich.htm

 

Capurro, Rafael (1995). Leben im Informationszeitalter. Berlin: Akademie Verlag.

Online: http://www.capurro.de/leben.html

 

Capurro, Rafael (2010). The Dao of the Information Society in China and the Task of Intercultural Information Ethics. Beijing: Renmin University of China.

Online: http://www.capurro.de/china_infoethics2010.html

 

Capurro, Rafael, Marsiske, Hans-Arthur (2012).  Der Moment des Triumphs. E-Mail-Dialog über ein Bild. En: Hans-Arthur Marsiske (Ed.): Kriegsmaschinen – Roboter im Militäreinsatz (TELEPOLIS). Hannover: Heise, 11-30.

Online: http://www.capurro.de/kriegsmaschinen.pdf

 

Carroll, Lewis (1960). Alice in Wonderland. In: The Annotated Alice. New York: Bramhall House.

 

Floyd, Christiane (1992/2011). Science and Ethics. En: FIfF Kommunikation 2, 47-55.

Online: https://www.fiff.de/publikationen/fiff-kommunikation/fk-2011/fk-2-2011/fiko_2_2011_Floyd.pdf

 

Floyd, Christiane (1985). Wo sind die Grenzen des verantwortbaren Computereinsatzes? En: Informatik-Spektrum 8, 3-6.

 

FIfF. Forum InformatikerInnen für Frieden und gesellschaftliche Verantwortung

Online: https://www.fiff.de/

 

Foucault, Michel (1983). Discourse and Truth: the Problematization of Parrhesia (six lectures), The University of California at Berkeley.

Online: https://foucault.info/parrhesia/

 

Jonas, Hans (1979). Das Prinzip Verantwortung: Versuch einer Ethik für die technologische Zivilisation. Frankfurt am Main: Suhrkamp.

 

Lem, Stanisław (1984). Also sprach GOLEM. Frankfurt am Main: Insel.

 

Lenk, Hans, Ropohl, Günter (1987). Technik und Ethik. Stuttgart: Reclam.

 

Lévinas, Emmanuel (1969). Totalité et Infini. Essai sur l'extériorité. Den Haag: Nijhoff. (1a. ed. 1961)

 

MacBride, Sean (1980). Many Voices – One World. Towards a New More Just and More Efficient World Information and Communication Order. New York.

 

Oberquelle, Horst (ed.) (2003). Ehrendoktor Joseph Weizenbaum. Dokumentation des Festkolloquiums. FBI-HH-M-323/03, Fachbereich Informatik, Mitteilung 323.

Online https://www.inf.uni-hamburg.de/home/about/honors/weizenbaum.pdf

 

Runge, Gerd, Capurro, Rafael (1982). Ethische Reflexionen zum Datenschutz im Bereich der Fachinformation. En: Nachrichten für Dokumentation, 33, 4/5, 166-170.

Online: http://www.capurro.de/runge_capurro.html  

 

Schwarz, Stephan (1979). Research, integrity and privacy. Notes on a conceptual complex. En: Social Science Information 18, H. 1, 103-136.

 

Sherman, Barrie (1985). The New Revolution. The Impact of Computers on Society. Chichester 1985.

 

Turkle, Sherry (1984). The Second Self. Computers and the Human Spirit. New York. The MIT Press.

 

Weizenbaum, Joseph (1976). Computer Science and Human Reason: From Judgement to Calculation. San Francisco: W. H. Freeman.

 

Weizenbaum, Joseph (1976a). A Response to John MacCarthy. En: Buchanan et al., op.cit.  24-28.

Online: https://apps.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a044713.pdf

 

Weizenbaum, Joseph (1979). Once More: The Computer Revolution. In: Michael L. Dertouzos and Joel Moses (eds.): The Computer Age: A Twenty-Year View. The MIT Press, Cambridge , Massachusetts (4ed. 1983), 439 - 458.

 

Weizenbaum, Joseph (1984). Warten auf Wunder. Von den Risiken des Computerzeitalters warnt der Informatik-Professor Joseph Weizenbaum. In seinem jüngsten Buch beschreibt er seine Wandlung zum "Ketzer". En: DER SPIEGEL, 15.10.1984

Online: https://www.spiegel.de/spiegel/print/d-13512230.html

 

Weizenbam, Joseph (1987). Kurs auf den Eisberg. Die Verantwortung des Einzelnen in der Diktatur der Technik. (3a. ed.) München: Piper.

 

Weizenbaum, Joseph (1992). Warum kritisches Denken in der Informatik? En: Publikation der Vorträge zur Gründungsversammlung der Fachgruppe Informatik und Gesellschaft der Schweizerischen Informatiker Gesellschaft. Zürich, 1-3.

 

Weizenbaum, Joseph (2001). Computermacht und Gesellschaft. Frankfurt am Main: Suhrkamp.


Wiener, Norbert (1950). The Human Use of Human Beings: Cybernetics and Society, Boston: Houghton Mifflin (2a. ed, New York, NY: Doubleday Anchor 1954).



últimos cambios: 26 Nov. 2022


 
     

Copyright © 2022 by Rafael Capurro, all rights reserved. This text may be used and shared in accordance with the fair-use provisions of U.S. and international copyright law, and it may be archived and redistributed in electronic form, provided that the author is notified and no fee is charged for access. Archiving, redistribution, or republication of this text on other terms, in any medium, requires the consent of the author.
 

 
Regreso a la ciberoteca 
 
Página en español Investigación Actividades
Publicaciones Enseñanza Entrevistas